Hablar un mismo idioma

El fenómeno de la globalización es una oportunidad increíble de progreso, en tanto que aumenta la competencia, lo que trae como consecuencia la mejora de los procesos y de la calidad de los productos.

Pero ¿cómo afrontar el problema que suponen las barreras culturales y lingüísticas en la comunicación empresarial internacional?

El establecimiento y uso de normas tiene muchas ventajas, tanto para las empresas como para los ciudadanos. Una norma nos permite hablar un mismo idioma, incluso entre países con diferentes lenguas.

Cuanto más hablemos el mismo idioma dentro de la actividad económica, cuando el comprador y el vendedor sepan con confianza qué ofrecen y demandan, más se facilitará el comercio internacional.

Para que esto sea posible, la International Organization for Standarization ISO crea normas, en algunos casos certificables, para resolver cuestiones reales y potenciales, estableciendo criterios sobre determinados temas de interés para productores, consumidores y la sociedad en general.

Una certificación de gestión de la calidad, de la seguridad y salud laboral o cualquiera de las referencias existentes, nos da una idea inicial de un funcionamiento estandarizado y acorde con los requisitos que inicialmente podemos exigir.

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